Turismo. Conozca más Mojacar.
Mojácar fue perdiendo su sencilla y terrosa
ancianidad para renacer sobre sí misma parecida, pero no igual, evocadora
más que imitadora de lo que fue, para diseñar un lugar que ha sabido
convertirse en un importante polo de atracción turística sin haber
traicionado lo esencial de su espíritu de siempre, a diferencia de la
práctica totalidad de los otros grandes centros turísticos del
Mediterráneo español.
Y porque Mojácar sigue a simple vista impregnada de su característica de
siempre, el diálogo. En verano, en las discotecas al aire libre de la
playa no se advierten las caras de turismo masificado que tanto abundan en
nuestras costas y siempre saltan rasgos de la excentricidad que aportan un
colorido distinto. Y en los pubs del núcleo urbano se advierten ecos
britanizantes de su diálogo más reciente, unos ecos que imponen aún más su
peso en la Mojácar más tranquila del invierno, cuando el tiempo corre casi
tan despacio como siempre y, por ejemplo, se puede asistir en la mañana de
los domingos a un curioso rastrillo de todo tipo de objetos que tiene, en
el fondo, más de tertulia y contacto humano que de compra y venta.
Mojácar está lleno de gente curiosa de ésa que tiene un claro proyecto de
vida en el que la satisfacción personal está por encima de todas las demás
cosas, un mundo claramente bohemio compuesto de gente de la que puede
permitirse el lujo de dedicarse sólo a sus inquietudes, ya sea porque
tiene el capital para ello, ya sea porque sabe vivir de lo que le gusta,
como es el caso de los muchos artesanos de la cerámica, la plata y otros
metales, el cuero o la confección que se han instalado en el pueblo, y que
aportan una muy especial personalidad a las calles empinadas, una
artesanía de diseño moderno y a menudo vanguardista que, continuadora de
una rica tradición, refleja perfectamente el mundo de los forasteros
(extranjeros en la mayoría de los casos, pero con una significativa
presencia también de españoles) que reside en Mojácar e incluso el de
buena parte del turismo que le llega.
Playas

La costa de Mojácar está caracterizada por la diversidad y belleza de sus
17 Kilómetros de playas, algunas de ellas aún vírgenes, en las que se
puede disfrutar del sol y el mar de mil formas diferentes.
- Paya de Marina de la Torre.
- Lagunas del río Aguas.
- La Rumina.
- El Palmeral.
- El Descargador.
- La Piedra Villazar.
- Vista de los Ángeles.
- El Cantal.
- Del Lance Nuevo.
- La Cueva del Lobo.
- Las Ventanicas.
- Venta del Bancal.
- Playa de Macenas.
- Playas Protegidas.
- Cala del Peñón.
- Cala Bordenares.
- Cala El Sombrerico.
- Cala de Granatilla.
Como centro turístico que es, el comercio y los servicios son los grandes
sectores de la economía de Mojácar, que cuenta con una atractiva oferta
hostelera, especialmente desarrollada en la zona de la playa, pero
curiosa, por su variedad, en el núcleo del pueblo. De ella es preciso
destacar el Parador Nacional de los Reyes Católicos y el complejo de
Pueblo Indalo, un ejemplo de complejo turístico moderno que mantiene la
calidad ambiental biológica y paisajística.
GASTRONOMÍA MOJAQUERA
Desde sus orígenes, Mojácar era marinera, pero desde siempre, en sus
platos, ha incluido la cocina tradicional de tierra adentro, la caza y las
carnes de corral, así como las verduras de la zona, y las pastas, que
desde antaño, han sido elaboradas por las mujeres.
Los platos típicos que pueden degustarse en Mojácar, denotan un calor
campesino y un origen árabe.
Del mar, podemos encontrar platos de los más diferentes pescados, tales
como galanes, pargos, emperadores, brótolas, gallinetas, gallopedros...también
encontramos mariscos, langostas, cigalas, gambas, gambones... El sabor de
estos pescados se comprueba, cocinándolos en caldos o a la plancha sobre
un lecho de sal.
De la tierra, las carnes de caza o de crianza, junto con los embutidos
elaborados de manera casera, se complementan con verduras, y las pastas
que las mujeres amasan desde antaño . Con todos estos ingredientes, se
elaboran platos contundentes y exquisitos dotados de un aroma único.
Platos como el Trigo, el Ajo "Colorao", las Pelotas, los Gurullos con
perdiz o conejo, las Migas, el Ajo "colorao", que son típicos en Mojácar y
sus alrededores.
EL VINO DE ALMERÍA
La variedad de vinos que ha habido siempre en Mojácar, ha sido debida a
que cada agricultor confeccionaba su propio tipo de vino, tanto par a su
consumo familiar, como para la venta de excedentes a los hoteles de la
localidad.
Actualmente, en Almería, se ha apostado por los estudios enológicos y
vitivinícolas. Se ha conseguido una calidad y variedad vinícola
importante, dignas de mención y degustación.
La zona de Laujar de Andarax, en las Alpujarras almerienses, destacan
los vinos de mesa, sobretodo el vino confeccionado con uva de tipo macabeo.
En Lucainena de las Torres, también existen grandes viñedos, donde se
elaboran vinos, que suelen dedicarse a la exportación.
RESTAURANTES EN MOJACAR
Mojácar cuenta con una amplia variedad de cocina , tanto nacional como
internacional. Hay una gran oferta de lugares para comer, en Hoteles, en
la playa, en el pueblo, los chiringuitos...
Entre los tipos que podemos encontrar de comida, se encuentran la comida
italiana, hindú, irlandesa, inglesa, canaria, china, colombiana, francesa,
mexicana, vasca, mediterránea, fast-food, paellas, mariscos...
Además de las comidas, y puesto que estamos en el sur, son muy típicas las
tapas. La cultura del tapeo es muy típica en esta zona. No hay ninguna
tapa específica, aunque cada local suele tener la suya propia, siempre
dando a escoger entre una gran variedad.
Lugares a Visitar
MIRADOR PLAZA NUEVA
La existencia de esta plaza data de finales del
S. XVI, no quedando nada de su antigua traza, tras la reforma realizada en
1960, cuando algunos de sus antiguos edificios fueron derribados y se
abrió el actual acceso al pueblo.
Situados en este mirador, dominamos una impresionante vista del Valle
de las Pirámides. Desde aquí, la vista alcanza el vasto valle que cierran
las sierras de Cabrera, Bédar y Almagrera y finalmente se abre al mar.
De izquierda a derecha, se pueden divisar Turre, Bedar, Los Gallardos,
Vera, Garrucha, Cuevas de Almanzora, Villaricos, el río Aguas, las huertas
etc.
En la plaza nos encontramos con la Ermita de Nuestra Señora de los
Dolores, construida en el s. XVI sobre la antigua mezquita mora, y
reedificada en el S. XVIII. Actualmente alberga una tienda de souvenirs.
MIRADOR DEL CASTILLO
Aquí se sitúa un mirador con una vista frontal al mar que complementa la
que se goza desde el mirador de la Plaza Nueva. El antiguo aljibe, de
origen musulmán, ha sido restaurada y actualmente alberga un museo
particular.
El castillo fue construido en el siglo XIII, reformado tras la conquista
cristiana y nuevamente tras el terremoto sufrido en 1518. Fué perdiendo
protagonismo a medida que desaparecía el peligro de incursiones moriscas,
si bien, entrado el S. XVIII aun tenía alcaide, nombrado por la Casa de
Alba.
A mediados del siglo pasado, fue reconstruido sobre sus ruinas por el
pianista colombiano Enrique Arias, un auditorium donde se celebraron
festivales internacionales de música.
IGLESIA DE SANTA MARIA
Construida a finales del XVI ( año 1560), probablemente sobre una antigua
mezquita, cumplió no solo con su función religiosa sino Tambien como
antigua fortaleza con grandes sillares de piedra. La torre antigua fue
restaurada casi por completo a principios del s. XX.
Ante la iglesia nos encontramos con la estatua a la mojaquera, realizada
en mármol blanco, ataviada con el traje típico, sostiene el pañuelo árabe
con los dientes y porta el cántaro que se utilizaba para traer desde la
fuente el agua.
Bordeando la iglesia, encontramos una escalera de piedra que desciende a
la PLAZA DEL PARTERRE. antigua necrópolis árabe donde las tumbas están
inclinadas hacia Oriente, es decir, dirección a la Meca, y llegamos a la
calle En medio que sigue el recorrido de la muralla que antaño rodeaba
todo el cono superior de la ciudad.
En la plaza del Ayuntamiento nos encontramos con un centenario árbol
triado de las Américas por un emigrante.
PUERTA DE LA CIUDAD
(Puerta de la Almedina, como reza su inscripción árabe). Arco de medio
punto de 1574, que sustenta el escudo de Mojácar (águila bicéfala de la
casa de los Austrias, premio a la lealtad demostrada en la batalla de la
Alpujarra.)
Sirvió de entrada al pueblo hasta la construcción del nuevo acceso. Aquí
se situaba el mercado aprovechando su comunicación con la plaza del Caño.
Nos conduce al Arrabal.
ARRABAL
Barrio extramuros de la antigua Mojácar, comienza a construirse en el
siglo XVII y alcanza su máxima extensión en el siglo XIX. Nos inclinamos a
pensar habitó la colonia judía de Mojácar, lo muestran las puertas bajas y
anchas, arcos lobulados, monotonía de los planos interiores y que
precisamente es el único lugar desde dónde no se ve el mar.
CASA DEL TORREON
Antiguo aposento del cobro de " los impuestos de puerta". Su traza actual
es del Siglo XVIII, y actualmente alberga una coqueta pensión.
FUENTE MORA
Su existencia es ya mencionada en los antiguos textos árabes. Fue sin duda
la clave fundacional del pueblo. Sus doce caños actuales provienen de la
reforma realizada a finales del XIX.
Sus apreciadas aguas han servido a través de los siglos para calmar la
sed, para lavar y el regadío de las plantas.
Las lavanderas, para no contaminar las aguas que regaran las huertas
lavaran de dentro a afuera con los pies dentro del agua.
Un importante retazo de la historia de Mojácar está reflejada en la
lápida de inscripción.
Un paseo por el Pueblo
Para visitar Mojácar hay que olvidarse del coche y disfrutar del encanto
de su medieval arquitectura Árabe.
Situados en el Mirador de la Plaza Nueva, dominamos una impresionante
vista del Valle de las Pirámides, desde aquí, podemos ver cómo Mojácar la
Vieja, primer asentamiento prehistórico de Mojácar, se sitúa junto al río
aguas, el cual desemboca en la laguna, espacio natural protegido, en la
playa de Mojácar.
En la plaza encontramos la Ermita de los Dolores, del siglo XVIII,
privada.
Desde allí la cuesta del Mirador del Castillo, parte hacia la zona más
elevada de la ciudad. Bien merece disfrutar unos minutos de tan majestuosa
panorámica sobre la costa mojaquera, antes de descender de nuevo a la
Plaza dónde partimos hacia la calle Alcalde Jacinto, que nos conduce ante
la Iglesia de Santa María, de 1560, antigua fortaleza de grandes sillares
de piedra y cuyo interior, sobrio, está abierto en hora de culto.
Ante la Iglesia, la estatua a la Mojaquera, realizada en mármol blanco,
ataviada con el traje típico, sostiene el pañuelo árabe con los dientes y
porta el cántaro que se utilizaba para, desde la Fuente, abastecer las
casas de agua. Bordeando la iglesia, encontramos una escalera de piedra
que desciende hacia la Plaza del Parterre, antiguo cementerio árabe y
Calle En medio, que sigue el recorrido de la muralla que antaño rodeaba
todo el cono superior de la ciudad.
Llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, con su magnífico y centenario árbol,
traído por un emigrante desde las Américas. Nos acercamos a la Puerta de
la Ciudad, (puerta de la Almedina, cómo reza su inscripción árabe) arco de
medio punto, de 1574, que sustenta el escudo de Mojácar (el águila
bicéfala de la casa de los Austria, premio a la lealtad demostrada en la
batalla de 1488). Junto al arco, Casa del Torreón, de airosa arquitectura,
antiguo aposento del cobro de "los impuestos de puerta". Su traza actual
del siglo XVIII.
Desde aquí llegamos a la Plaza Flores, desde dónde nos podremos adentrar
en el arrabal, antiguo barrio judío, de laberínticas calles, llenas de
encanto, o bien retroceder a través del arco y rodear Mojácar por la calle
Guardia, Puntica y Embajadores de preciosas vistas al mar, o descender por
la Cuesta de la Fuente, bellísima y empinada calle que nos conduciría, (si
estamos en forma para soportar el regreso) por el camino antiguo hasta la
Fuente mora, remodelada en este siglo, las mujeres aún lavan al atardecer,
a la antigua usanza sus ropas a mano. Desde sus antiquísimos 12 caños mana
un agua riquísima. Un importante retazo de la historia de Mojácar, está
reflejada en la lápida de inscripción.
RUTAS CERCANAS
Los alrededores de Mojácar son, a su vez, lugares que merecen una mención,
por su paisaje y su singularidad.
Lugares como el Parque Natural de Cabo de Gata- Níjar, un parque marítimo-
terrestre, situado al sur de la provincia de Almería, con pueblos típicos
de pescadores, las salinas y sus flamencos rosas, el faro del cabo de
Gata... y las singulares playas de Monsul y Genoveses, de arena fina y
dunas. Bien merece la pena visitar San José, centro neurálgico del parque.
En el desierto de Tabernas, único desierto de Europa, pueden visitarse los
platós donde se rodaron en los años 60 numerosos spaguetti westerns,
convertidos hoy en día en parques temáticos, que recrean el ambiente del
lejano oeste. También existe la posibilidad de hacer rutas por el desierto
en 4 x 4.
Las cuevas de yesos en Sorbas, son cuevas con formaciones karsticas, a
las cuales se puede acceder en visitas quiadas, accediendo en diferentes
niveles de dificultad.
Los pueblos del interior más cercanos a Mojácar son Turre, Cabrera, Los
Gallardos y Bedar. Pequeños pueblecitos de la Sierra de Cabrera,
salpicados de ruinas de poblados primitivos.
Los pueblos de costa más cercanos a Mojácar son Garrucha y Carboneras, que
disponen de puerto pesquero, y Vera, que posee la única playa
completamente nudista de la provincia.